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La psicología de la queja

Todos hemos experimentado alguna vez las consecuencias de la queja constante, ya sea en primera persona o escuchando a otros hacerlo. La verdad es que los resultados son bien parecidos en cualquier caso. Claro que no estamos hablando de una queja aislada en un momento determinado que nos agobia, nos sobrepasa; sino de la queja como hábito, como forma de vida. ¿Para qué sirve quejarse? En realidad la queja es un mecanismo útil, útil en términos psicológicos, ya que esta proporciona un beneficio psicológico al individuo. Sirve básicamente para exteriorizar las emociones y pensamientos negativos y movilizarse así para la acción. Está comprobado que esta forma de desahogarse es práctica en determinados momentos. Pero a veces se nos olvida la segunda parte y cuando una queja se queda solo en eso entonces viene el problema. Este tipo de queja es el que lleva al inmovilismo lo cual se ha comprobado que es bastante perjudicial para la salud emocional del sujeto. Así pues, el fin primario ...
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La dispersión surrealista tras las teorías de Jung: ¿una simbiosis postdadaísta?

Reina en mi espíritu una alegría admirable, muy parecida a las dulces alboradas de la primavera, de que gozo aquí con delicia. Estoy solo, y me felicito de vivir en este país, el más a propósito para almas como la mía, soy tan dichoso, mi querido amigo, me sojuzga de tal modo la idea de reposar, que no me ocupo de mi arte. Ahora no sabría dibujar, ni siquiera hacer una línea con el lápiz; y, sin embargo, jamás he sido mejor pintor Cuando el valle se vela en torno mío con un encaje de vapores; cuando el sol de mediodía centellea sobre la impenetrable sombra de mi bosque sin conseguir otra cosa que filtrar entre las hojas algunos rayos que penetran hasta el fondo del santuario, cuando recostado sobre la crecida hierba, cerca de la cascada, mi vista, más próxima a la tierra, descubre multitud de menudas y diversas plantas; cuando siento más cerca de mi corazón los rumores de vida de ese pequeño mundo que palpita en los tallos de las hojas, y veo las formas innumerables e infinitas de los...

Dos más dos son cinco

Enunciemos un pequeño experimento mental: Sea un ratón doméstico aislado junto a un aparato que, con un botón accionado por el sujeto, le suministra a éste cantidades controladas de dopamina. Podríamos afirmar que, a lo largo del tiempo que dura el experimento, la frecuencia con la que se pulsa el botón aumenta de manera proporcional al placer que recibe el pobre roedor. Teniendo en cuenta los resultados del experimento y presumiendo que los humanos somos, fundamentalmente, animales racionales, cabe proyectarlo en el mundo cotidiano mediante el siguiente disparate ilustrativo: el placer del que goza un niño de unos tres años de edad es directamente proporcional al número de enchufes en una habitación arbitraria. La curiosidad y la necesidad de conocer, cualidades que claramente nos son innatas, son de hecho el producto de infames e intrincados mecanismos neurológicos a los que los entendidos se refieren como  circuitos de recompensa . Burdamente sintetizados, son aquello que ha...

La conspiración neoecologista y Kierkegaard: ¿una percepción neoimpresionista?

Muy lejos, más allá de las montañas de palabras, alejados de los países de las vocales y las consonantes, viven los textos simulados. Viven aislados en casas de letras, en la costa de la semántica, un gran océano de lenguas. Un riachuelo llamado Pons fluye por su pueblo y los abastece con las normas necesarias. Hablamos de un país paraisomático en el que a uno le caen pedazos de frases asadas en la boca. Ni siquiera los todopoderosos signos de puntuación dominan a los textos simulados; una vida, se puede decir, poco ortográfica. Pero un buen día, una pequeña línea de texto simulado, llamada Lorem Ipsum, decidió aventurarse y salir al vasto mundo de la gramática. El gran Oxmox le desanconsejó hacerlo, ya que esas tierras estaban llenas de comas malvadas, signos de interrogación salvajes y puntos y coma traicioneros, pero el texto simulado no se dejó atemorizar. Empacó sus siete versales, enfundó su inicial en el cinturón y se puso en camino. Cuando ya había escalado las primeras coli...